José Tovar
Mendieta y Elisa Hernández Pérez;
Los Troncos de Olivo de la parte materna;
A Jose Tovar y a Elisa Hernandez los bendijo Dios y tuvieron 8 retoños: Maricela, Ana Rosa, Blanca Cecilia, Olga Elisa, Leticia, Guadalupe, José y Margarita.
José Tovar
Mendieta y Elisa Hernández Pérez;
Los Troncos de Olivo de la parte materna;
A Jose Tovar y a Elisa Hernandez los bendijo Dios y tuvieron 8 retoños: Maricela, Ana Rosa, Blanca Cecilia, Olga Elisa, Leticia, Guadalupe, José y Margarita.
Así la veo en mis recuerdos
parada en esa esquina envuelta en un monólogo, lanzando severas críticas a los
yanquis, usando un español muy castizo con palabritas y palabrotas de todos
tamaños y colores. Sufría un aparente delirio de persecución, no permitía que
nadie la tocara y si alguien pasaba junto a ella, demasiado cerca, se hacía
acreedora de un fuerte manazo.
Bertha era muy selectiva
socialmente hablando, no pedía limosna, quizás un cigarrillo y no a cualquiera,
pero si alguien le regalaba algo lo tomaba aunque poco lo agradecía, una de las
pocas personas a las que acostumbraba visitar era a la Sra. Salas, en la calle
de Abasolo y sus hijas recuerdan las largas pláticas que con paciencia atendía
su madre con Bertha, de los momentos de lucidez cuando trocaba su rostro
desquiciado por uno amable y la mirada perdida por una de añoranza como
queriendo ver imágenes del pasado, y contaba que de niña se bañaba en el Sena,
el río Sena y que conocía el palacio de Versalles, y hacía una precisa y
puntual descripción de todo él.
La Sra. Salas le regalaba algo de
ropa para que cambiara sus harapos y en la siguiente visita Bertha lucía la
ropa regalada, encima de los harapos.
Bertha vivía en una vecindad que
se encontraba en la calle de Fuero, a dos cuadras de la Calzada de Guadalupe,
cuentan que en las noches, muchas veces le daba por cantar o echar al aire sus
acostumbrados discursos incoherentes y plagados de improperios y eso sí, tenía
una voz muy sonora, que muchas veces no dejaba dormir a los demás inquilinos de
la vecindad y optaban por cambiar de domicilio a otra vecindad a Bertha no
podían correrla de la vecindad, dicen los que saben o creen que saben, por la
simple y sencilla razón de que era la dueña.
Un día atropellaron a Bertha en
la calle de Morelos, a escasa media cuadra del Mercado Tangamanga que antes
conocíamos como de la merced y que ha retomado su nombre original, nadie sabe
que daños le produjo el golpe que recibió, pero ella no se podía levantar,
llegó la ambulancia pero armó tremendo pancho que no pudieron llevarla a ningún
servicio médico, no permitía que la tocaran y lanzó manazos y mordidas, lo más
que lograron fue colocarla en la banqueta y pensando tal vez que por la energía
con que respondió al auxilio, no tendría nada grave, y ahí permaneció dos días
y finalmente murió.
La genial acuarelista Laura
Leticia (www.lauraleticia.com) realizó una acuarela de ella, retratándola con toda
precisión, es el único documento que puede existir de ella, lo demás, son
recuerdos que se convierten en leyenda que se va perdiendo en el tiempo.
Publicado por Adrián René
Contreras.
Tomada del muro de Fernando
Chavira Lopez.
Soli Deo Gloria.
Siendo ya General, el 17 de junio de 1917, es
nombrado por el H. Congreso del Estado de San Luis Potosí, como gobernador del
Estado.
Nació el 30 de agosto de 1890 en Río Verde, San Luis Potosí.
Entre sus antepasados sobresalen hombres importantes como el
Gral. Pedro María Anaya, defensor de Churubusco y presidente de la República en
los años de 1835-1836, y como su tío abuelo, Miguel Francisco Barragán, general
de división, presidente de la República y consumador de la Independencia de
México.
Su abuelo Juan Bautista Barragán fue un ilustre educador,
promotor de las escuelas rurales y diputado constituyente en 1857.
Su padre, Juan F. Barragán, fue poeta y Senador entre otros
cargos públicos.
Sus estudios los realizó en el Instituto Científico y
Literario de San Luis Potosí.
A un año de obtener el título de abogado abandonó los
estudios para irse a la lucha armada. Antes fue reyista y formó parte del Club
organizador del Partido Democrático.
Centro de la Ciudad de México con la casa de Fon Felipe
y Don Florencio Barragán.
Investigacion: Jose J. Alvarado
Fotografia: Elena Rodriguez de la Tejera
Soli Deo Gloria
1976, cae la torre de la iglesia de Rioverde,
1977 llega
el Sr. Ezequiel Iriarte a Rioverde, a empezar una nueva vida,
lo invitaron
a ser capataz de una finca.
Al llegar a Rioverde, ya no estaba la vacante, lo que lo hizo cambiar de planes
Y empeño una
esclava para comprar los ingredientes para hacer Sándwiches, 🥪
y los vendió en una caja de Cartón, cuando El Sr. Escamilla (Q.E.P.D.) papa de
Don Alex
Escamilla lo vio le habla y le dice…
“Sr. Iriarte
le fio un triciclo para la venta de sus Sándwiches”.
Y estos
fueron los humildes inicios de los negocios y emprendimientos del Sr.
Iriarte,
entre los que podemos contar la apertura de un zoológico, la
iniciación
de la primera Academia de Ballet, historias que contaremos en otra
ocasión con
un extenso acopio de fotografías.
Dos exitosos restaurantes de pescados y mariscos, además de ser un
padre y
marido ejemplar.
Fuente:
Dulce Iriarte.
Fotografía: Ibidem.
Don Antonio Aguillón
Luna.
Sra. Ma del
Carmen Mendieta de Aguillón
Retoños: Leopoldo, Graciela, José Antonio, Esperanza, Claudia, Alicia y Silvia Aguillón
Mendieta.
Virginia Aguillón
Mendieta (QEPD).
Y Ma del Carmen Aguillón Mendieta, que no poso pal Face.
David Galván
Almazán y Norma Leticia Cabrera Charre;
Su primer
retoño David Galván Cabrera;
Retoños del
noble tronco; DAVID, RODRIGO, DANIEL, DIEGO Y MARIA PAULA GALVAN CABRERA.
Los
retoños más tiernos, sus nietas; María Angelique Galván González y
Paula Mariel Pérez Galván.
El
patriarca, David Galván Grimaldo;
María de
Jesús Almazán Avalos madre de David Galván;
Gregorio Almazán
Nieto abuelito;
María del
Refugio Galván Grimaldo; Tía, Nacida el
4 Julio, en esta foto celebrando su cumpleaños el 4 de Julio de 2021, Descanse
en Paz.
Atte. R2 D2
Compilador: Lic. Ignacio Cervantes Álvarez.
Julio Tantarrias empujaba su carrito de jícamas, las cuales vendía muy sabrosas con chile y limón por las calles de Rioverde, ese día su compadre que era camotero y estaba cacarizo, no encontró camote a buen precio, por lo que comienza a caminar con las manos vacías; por la placita de San Antonio se encuentra a su compadre Julio, que caminaba empujando su carrito de Jícamas, a lo cual se acomide a ayudarlo, y cerca de la cantina “El Atorón” allá por el panteón, se encuentra un cócora (Persona molesta e impertinente en demasía) que le dice a Julio, -ora si cabrón ya hasta traes de ayudante a tu compadre, y se ven muy bonitos los dos-, a lo que Julio contesta en verso:
Mi compadre me
va ayudando,
sin tener un
compromiso,
yo estoy quedando
chimuelo
¡y el cabrón
bien cacarizo!
¡Arrúndale
el compadre el carrito de jícamas!, todo encorajinado, dejando que su compadre siguiera solo. Claro
todo ante las risotadas de sus cábulas amigos.
Atte. R2D2
Ignacio Cervantes Álvarez (Compilador)
Erase un 15 de septiembre, allá a principios de los sesentas, el maestro de ceremonias arengaba el fervor patrio ante todos los concurrentes previo a la ceremonia “Del Grito” en eso ve que venía Julio Tantarrias –caí que no caí- un poco pasado de copas, alegre y sonriente como siempre, por lo que el maestro de ceremonias, lo invita a subir a la “pérgola” y le dice –a ver Julio,
-compón- un
verso donde se mencione la independencia; y Julio tomando el micrófono ni tardo
ni perezoso, se avienta el siguiente verso:
me asomé a
la presidencia:
Chinguen su
madre todos
¡y viva la
independencia!
NOTA: La
gente nunca supo si la mentada de madre, fué pa’ los que vió en la presidencia
o si fue para todos los presentes. A lo que una vieja cabeza de vela dijo “lo
bueno es que dijo “todos”, ansina nos tocó poquito.
Ignacio Cervantes Álvarez (Compilador)
Erase un 15
de septiembre, allá a principios de los sesentas, el maestro de ceremonias
arengaba el fervor patrio ante todos los concurrentes previo a la ceremonia
“Del Grito” en eso ve que venía Julio Tantarrias –caí que no caí- un poco
pasado de copas, alegre y sonriente como siempre, por lo que el maestro de
ceremonias, lo invita a subir a la “pérgola” y le dice –a ver Julio,
-compón- un
verso donde se mencione la independencia; y Julio tomando el micrófono ni tardo
ni perezoso, se avienta el siguiente verso:
me asomé a
la presidencia:
Chinguen su
madre todos
¡y viva la
independencia!
Ante las carcajadas de todo el patriótico y heroico pueblo de Rioverde, Julio corre y salta de la pérgola enfilándose a su casa allá por la Cruz Verde, ante el temor de que fuera a ser detenido y castigado por su osadía.
NOTA: La
gente nunca supo si la mentada de madre, fué pa’ los que vió en la presidencia
o si fue para todos los presentes. A lo que una vieja cabeza de vela dijo “lo
bueno es que dijo “todos”, ansina nos tocó poquito.
Fotografia: Lic. Elena Rodriguez de la Tejera
Atte. R2D2
Ignacio Cervantes
Álvarez (Compilador).
Siendo el “Venado” sepulturero “honoris causa” del viejo Rioverde, famoso y ampliamente conocido por toda la gente adulta y no tan adulta del apacible y en veces somnoliento pueblo, cuya paz, sobre todo la de los jueves, era interrumpida por el doblar de las campanas que anunciaban un “muerto fresco” que se encaminaba hacia la última morada, luciendo su “último tacuche” elaborado por Nico Téllez, y que el Venado esperaba ansioso para darle “cristiana sepultura”
Los maloras amigos que tenía el sepulturero, decían que, por
las noches, éste les extraía las alhajas, joyas o dientes de oro a los finados,
para después venderlos. Cosa que no le caía muy en gracia al “Venado”.
Un día en el
billar del Capi, en “las callecitas” echándose varios amigos una mano de dominó,
le dice uno a “Tantarrias”, hazle un verso al Venado y te “gorreo” una cheve, y
ni tardo ni perezoso le endilga el siguiente verso:
Julio es el
más abusado,
no se pone
dientes de oro;
pa’ no hacer
rico al Venado.
Fotografía:
Lic. Elena Rodríguez de la Tejera
Atte. R2D2
Ignacio Cervantes Álvarez (Compilador).
El entorno.
En mis vivencias de niño y de puberto en mi viejo Rioverde, conocí muchas personas, como la mayoría de los chiquillos de aquella época, que en todo lados nos metíamos y donde no nos metíamos nos asomábamos, por lo que nos fijábamos en la gente, gente que mencionaban todas las personas, con respeto, con estimación, y nosotros de niños pues también saludábamos a esas personas, las cuales sin hacernos menos nos devolvían el saludo o una sonrisa.
Así era común dirigir
nuestro saludo: adiós Chifuga, adiós Pata bofa, adiós Maciste, adiós don
Miguel, adiós profe Cotorra, adiós don Miguel Panzón, adiós don Tachito, adiós
Papi, adiós doctor Martínez, adiós Chato, adiós Jejen, adiós Chanclotas, adiós
don Trosky, adiós doña Paulita, adiós Cuatana.
Uno de esos personajes famoso era don Julio (Tantarrias) era
un vendedor de frutas de temporada, pero principalmente lo conocíamos por sus sabrosas
rodajas de jícamas con chile y limón que vendía por las calles o afuera de las escuelas
del pueblo con su clásico carrito y vitrina y siempre sonriente.
Lo recuerdo moreno, estatura promedio, de cabello y bigote
cano, su rostro campesino siempre sonriente, mostrando su blanca dentadura, a
todos los niños que nos acercábamos a comprarle una jícama de a veinte centavos,
se dirigía a nosotros siempre sonriendo con un “que va a querer hijo” lo que
nos daba confianza para pedirle que pusiera más chile o limón a las jícamas.
Pero Julio, era de esos personajes que le dan sabor al
pueblo, de los que hacen que uno en la lejanía uno siempre lo recuerde, pues tenía ese don de componer versos con una facilidad
increíble, yo con mi mente fotográfica capté varios graciosos versos que decía
ya sea en la cantina, en la plaza, en el mercado o en cualquier calle del viejo
Rioverde, sabiendo de la gracia que me causaban sus versos, a veces el me los
platicaba y yo festejaba con tremendas risotadas.
Ahora con
mis sesenta años corridos y antes que me llegue la demencia senil, (que es una maldición de viejos, junto con la
avaricia) participo a mis amigos interesados en mantener y guardar la historia
de Rioverde, estos versos de los cuales se mantienen por mera tradición oral.
A mi Patrón.
Trabajaba Julio Tantarrias en una bodeguita rumbera, era un día sábado, por lo que pasada la una
de la tarde, empieza Julio a pedirle a su Patrón que le pagara la semana, porque tenía que
llevar “el chivo” a la casa, por lo que se tardaba su patrón, como a las dos de
la tarde se lo repite y ante tanta insistencia le dice su patrón: “mira cabrón
si te pago, si ahorita me haces un verso” Julio toma como pie el que su patrón
no tiene hijos, teniendo una esposa de “no malos bigotes” por lo que le endilga
este verso:
Se me hace y
se me afigura
Que mi patroncito
es jorro,
No puede tener
familia
¡teniendo tan
buen pedorro!
el patrón
molesto le dice -ora no te pago… ¡cabrón!
Imagen:
Santiago Medina
Atte. R2D2
Ignacio Cervantes Álvarez (Compilador).
El entorno.
En mis vivencias de
niño y de puberto en mi
viejo Rioverde, conocí muchas personas,
como la mayoría de los chiquillos de aquella época, que en todo lados nos
metíamos y donde no nos metíamos
nos asomábamos, por lo que nos fijábamos
en la gente, gente que mencionaban todas las personas, con respeto, con
estimación, y nosotros de niños pues también saludábamos a esas personas, las
cuales sin hacernos menos nos devolvían el saludo o una sonrisa.
Así era común dirigir
nuestro saludo: adiós Chifuga, adiós Pata bofa, adiós Maciste, adiós don
Miguel, adiós profe Cotorra, adiós don Miguel Panzón, adiós don Tachito, adiós
Papi, adiós doctor Martínez, adiós Chato, adiós Jejen, adiós Chanclotas, adiós
don Trosky, adiós doña Paulita, adiós Cuatana.
Uno de esos personajes famoso era don Julio (Tantarrias) era
un vendedor de frutas de temporada, pero principalmente lo conocíamos por sus sabrosas
rodajas de jícamas con chile y limón que vendía por las calles o afuera de las escuelas
del pueblo con su clásico carrito y vitrina y siempre sonriente.
Lo recuerdo moreno, estatura promedio, de cabello y bigote
cano, su rostro campesino siempre sonriente, mostrando su blanca dentadura, a
todos los niños que nos acercábamos a comprarle una jícama de a veinte centavos,
se dirigía a nosotros siempre sonriendo con un “que va a querer hijo” lo que
nos daba confianza para pedirle que pusiera más chile o limón a las jícamas.
Pero Julio, era de esos personajes que le dan sabor al
pueblo, de los que hacen que uno en la lejanía uno siempre lo recuerde, pues tenía ese don de componer versos con una facilidad
increíble, yo con mi mente fotográfica capté varios graciosos versos que decía
ya sea en la cantina, en la plaza, en el mercado o en cualquier calle del viejo
Rioverde, sabiendo de la gracia que me causaban sus versos, a veces el me los
platicaba y yo festejaba con tremendas risotadas.
Ahora con
mis sesenta años corridos y antes que me llegue la demencia senil, (que es una maldición de viejos, junto con la
avaricia) participo a mis amigos interesados en mantener y guardar la historia
de Rioverde, estos versos de los cuales se mantienen por mera tradición oral.
A mi Patrón.
Trabajaba Julio Tantarrias en una bodeguita rumbera, era un día sábado, por lo que pasada la una
de la tarde, empieza Julio a pedirle a su Patrón que le pagara la semana, porque tenía que
llevar “el chivo” a la casa, por lo que se tardaba su patrón, como a las dos de
la tarde se lo repite y ante tanta insistencia le dice su patrón: “mira cabrón
si te pago, si ahorita me haces un verso” Julio toma como pie el que su patrón
no tiene hijos, teniendo una esposa de “no malos bigotes” por lo que le endilga
este verso:
Que mi patroncito
es jorro,
No puede tener
familia
¡teniendo tan
buen pedorro!
el patrón
molesto le dice -ora no te pago… ¡cabrón!
Imagen:
Santiago Medina
Atte. R2D2
José J. Alvarado.
J. Refugio López Martínez.
nació el 1º. De septiembre de 1891 en la hacienda de Guayana,
municipio de Jesús María, Aguascalientes, sus padres fueron Casildo López y
Tomasa Martínez. A temprana edad quedo huérfano de madre.
Para 1913 ya trabajaba
en el ferrocarril Central como telegrafista designado en la estación de San
Bartolo S. L. P. ahí conoció a don José L. Maldonado quien lo invito al
comercio, por lo que se radico en esta ciudad.
Pronto se avoco a la compra y venta de productos de la región
creando un importante consorcio influyendo en la economía y desarrollo de la
región que marcó una época.
En 1921 caso con doña Gregoria Govea Reséndiz, nacida en
Buena Vista municipio de Victoria, Gto. y radicada en San Ciro, de esta unión
nacieron Ana María, José Refugio, Gilberto, Arturo, María Elia, Beatriz Bertha,
José Antonio y Raúl.
Al poco tiempo se trajo a su padre a esta ciudad, porque don
Casildo nuevamente había quedado viudo, y aun niños, huérfanos de madre a J.
Guadalupe y Adolfo quien tiempo después llegaría a ser Presidente Municipal.
Don J. Refugio López Martínez se asoció con don José Martínez
Ortega y constituyeron la firma López y Martínez, Productos de Rioverde,
distribuidora de Productos de Rioverde, después cambio a J. Refugio López y
Cía., sucesivamente.
La sociedad adquirió, junto con el Gral. Ildefonso
Turrubiates el Ingenio y Bosque de San Marcos, el cual se embellecía con un
área arbolada de sabinos cruzada por arroyos, ahí por su belleza se hacían los
festejos y comidas de manera tradicional, también para los candidatos
presidenciales, como Álvaro Obregón y Lázaro Cárdenas.
Formo parte en las Juntas de Mejoras Materiales, y de las
agrupaciones en bien del mejoramiento de la ciudad, siendo su mayor interés el
crecimiento del municipio y el desarrollo de su gente, apoyo la pavimentación
con adoquinado. Con gran cariño siempre se expresó muy bien de Rioverde,
incluso comentaba que lo quería más que a su natal Aguascalientes, pues aquí
conoció a su esposa y fue donde nacieron sus hijos.
Después de su muerte en 1943 el consorcio se convirtió en
Mercantil de Rioverde, donde ingresaron más socios, siendo su principal
accionista doña Gregoria Govea viuda de López, Adolfo López Días, J. Guadalupe
López Díaz, Federico Martínez.
La Mercantil de Rioverde adquirió cinco vagones del
ferrocarril que circulaban con el nombre de Gregoria viuda de López, donde
todos los días salían a distribuir los productos de las cosechas que adquirían.
En sociedad con don José Martínez, don José refugio López
había adquirido el predio denominado los “Portales Grandes” sitio donde había
sido el cuartel de don Florencio Barragán, situado entre Plaza Constitución y
las calles Gabriel Martínez y Madero, quedando escriturado a nombre de sus
respectivas esposas, señoras Gregoria Govea y Guadalupe Castillo de Martínez.
Cuando don Refugio López intentaba construir hotel, casino, y
cine le sobrevino la muerte, solamente quedo la maqueta y el plano proyecto del
arquitecto Carlo Crombre, mismo que en la capital del estado diseño y construyo
el Cine Alameda.
El predio del cuartel de don Florencio Barragán conocido
también como los Portales Grandes se dividió, y doña Gregoria Govea viuda de
López en su parte que le correspondía, a principios de 1950 empezó a construir
el edificio del Hotel Plaza, con un costo de $ 500,000.00 con dos pozos, uno de
agua delgada y otro de agua gruesa.
La construcción la dirigió el Ing. Jaime Alfonso Sandoval
Hernández como encargado de la obra, era un reconocido ingeniero de Morelia,
quien había construido la plaza de toros y los edificios más emblemáticos de
aquella ciudad.
Antes de construirse este edificio no existía en la ciudad un
hotel moderno y funcional con todos los adelantos y comodidades de la época,
con un diseño de vanguardia. Fue el primero en su género.
La inauguración fue en Semana Santa de 1952, inicialmente
conto con 30 habitaciones, lavandería, salón de fiestas, locales comerciales,
de arquitectura náutica, que era el estilo en boga, dando cumplimiento al deseo
de don José Refugio López Martínez quien fue un hombre visionario que con sus
conocimientos, experiencia y amistades en el transporte creo un importante
consorcio que inicio en los años 10 del siglo XX, y abrigo la idea original de
construir un hotel moderno para la ciudad.
Antes de concluir, habría que mencionar que, en la ciudad, no
se había visto un velorio y un sepelio que aglutinara tanta gente como el de
don José Refugio López Martínez, su casa estuvo abierta y hacían filas para
poderlo ver, y rezarle.
Con estas demostraciones se intuye que fue una persona muy
querida por el pueblo y por sus trabajadores como lo demuestran fotografías de
la época. El cortejo ya iba en la Plaza San Antonio y aún seguía saliendo gente
de la iglesia.
También habría que referir que, por su parte, doña Goyita,
como cariñosamente se le conocía a la señora Govea de López, ayudaba a la gente
de manera moral y económica, siempre para todo aquel que tocara a su puerta
solicitando su apoyo, para ello tenía un botiquín para curar a quien lo
necesitara, incluso hasta los pasaba para que se bañaran y comieran para
aliviar con ello, sus necesidades más apremiantes. Cosa que pocas personas
hacían en beneficio de sus próximos.
Otra anécdota de la casa López, fue cuando Mario Moreno,
Cantinflas, acompañado de Valentina Ivanova Zuvareff su señora esposa, visito
Rioverde invitado por el coronel Arturo Godínez, por 1949, a hospedo en la casa
de doña Goyita Govea, lo llevaron a pasear a las huertas de la familia López, fue
cuando solicito podas de naranjo que injertaría después en su rancho “El
detalle” de Ciudad Valles.
Tomado de Los Nombres de las calles de Rioverde y Ciudad
Fernández, libro en tramite.
CÁRDENAS,
SLP., 12 de diciembre 2020.- Amonario Díaz de León de la Rosa es uno de los
personajes más importantes en la historia de Cárdenas, al convertirse en el
alcalde más longevo de México con sus 89 años de edad cumplidos cuando tomó
protesta y hoy recuerdan en este municipio su natalicio, ocurrido un 12 de
diciembre de hace 118 años en la Ciudad de México, urbe que dejó tan pronto
terminó sus estudios y se enfiló hacia la ciudad potosina donde vivió toda su
vida.
El cronista
de la ciudad, Miguel Ángel Guerrero Almazán señaló que Díaz de León, además de
destacado médico, fue incansable promotor y patrocinador de la educación y la
cultura cardenense.
Fue el
Presidente Municipal número 25 de Cárdenas, de 1992 a 1994 y máxima autoridad a
sus 89 años y 4 meses de edad, lo que es todo un récord no solo en la historia
local, sino también en la nacional.
El cronista
lo considera “un pilar importantísimo en los 100 años que estamos cumpliendo
como municipio”.
Incluso
antes de ser presidente, las autoridades ya le habían colocado su nombre a una
de las calles del centro de la ciudad, lo que evidencia la importancia y
trascendencia de la trayectoria del médico.
Créditos:
Cuadratín S.L.P.
Compartido
por Holmes Rosa