miércoles, 17 de septiembre de 2014

LA CUEVA ENCANTADA 1ª. Parte

Acueducto de Angostura

LA CUEVA ENCANTADA
1ª. Parte

¿Oiga Pedrito y no le tiene usted miedo al diablo? -  pregunto Don Cayetano Vásquez, cándido habitante de El Jabalí, de esos que crecieron con la tierra, con las historias y leyendas que oyó de sus mayores,  - “yo desayuno diablitos”, - contesto Pedrito que era un mocetón veinteañero de esos que se sentían libres subiendo cerros y buscando cuevas para explorar.

“Ah bueno” – dijo don Cayetano, porque yo conozco la cueva en donde la hacendada Inés Navarro escondió la vajilla de su cocina por miedo a los revolucionarios, - ¿y como conoce usted esa cueva?, pregunto Pedrito al que ya le había entrado la curiosidad – “pues mi papa me llevo una vez a ese cerrito y me la mostro y me dijo: “mire mijo, aquí fue donde ayude a la bruja a esconder todos los trastes de su cocina” contesto Don Cayetano Vásquez, que con sus 80 años a cuestas aun cabalgaba en la ilusión de una Patria Democrática.

(Nota del Autor): A Doña Inés no le decían “La Bruja” por mala o por que tuviera pacto con el diablo, sino por su capacidad de convertirse en “nahual” y por las noches recorrer sus sembradíos, cuidando que manos poco hacendosas se apropiaran del trabajo de sus esfuerzos.

“Pues si usted me lleva, con gusto le atoramos” – contesto Pedrito al que ya le había entrado la curiosidad y el hambre de aventura – “pues el día que usted quiera, a fin de cuentas no queda lejos de mi casa” – contesto Don Cayetano muy contento de haber encontrado a alguien que le ayudara a desentrañar esa vieja historia que le conto su papa.

“Pues el próximo jueves por la mañana por allá nos vemos Don “Caye””, - contesto Pedrito y  se despidió. Los siguientes días de la semana se dedicó a buscar a su amigo “El Griego” que como a él, le encantaba eso de rescatar princesas de torres fortificadas.


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