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sábado, 21 de enero de 2023

Ex presidente Municipal de Cd. Fernandez, José Guadalupe Martínez Sánchez.

 


 Quien estuvo al frente de la Administración Municipal por cuatro ocasiones,

1º Delegado Municipal en 1950.

2º Delegado Municipal del 1953 a 1954.

3º Presidente Municipal del 1965 al 1967.

4º Presidente Municipal del 1974 al 1977, siendo oriundo del Refugio Ciudad Fernández.

Fuente Archivo Histórico Municipal de Ciudad Fernández.

viernes, 20 de enero de 2023

Calle de la Hacienda del Paraíso.

 


Vista panorámica festejando su fiesta patronal del 25 de enero hasta el 2 de febrero en la Capilla de Nuestra Señora de la Candelaria en los años de 20s.

Fuente: Archivo Histórico de Ciudad Fernández


jueves, 19 de enero de 2023

Motor para sustracción de agua en la Hacienda del Paraíso.

 

A este lugar antes lo  llamaban  "El Tecolote"  porque antiguamente los habitantes del lugar jugaban el llamado albur y tecolote.

Fuente: Archivo Histórico de Ciudad Fernández


miércoles, 18 de enero de 2023

Hacienda del Paraíso.

 

 El 19 de abril de 1907, siendo Presidente Municipal de Ciudad Fernández el Ciudadano Flavio Castro, se le concede a la Fracción de El Tecolote que cambie su nombre por el del Paraíso, por sugerencia del Obispo Ignacio Montes de Oca y Obregón.

Fuente: Archivo Histórico de Ciudad Fernández


martes, 17 de enero de 2023

Hacienda de Ojo de Agua de Solano

 


En el año de 1900  el Ing. Franco Verastegui y Familia ya aparece como propietario de la Hacienda de Ojo de Agua de Solano y personaje que fue el gran impulsor de la creación de la Estación Agrícola Experimental.

Fuente Archivo Histórico Municipal de Ciudad Fernández




viernes, 25 de noviembre de 2022

Calle Iturbide, esta fotografía la capto mi tío abuelo don Juan Cervantes Lucio hacia 1915.

 


Don Juan Cervantes Lucio se caso con doña Carmen Ruiz y Ruiz, hermana de don Francisco, fundador de la desaparecida y prestigiada tienda " La Fama".

 Él tuvo desde que nació una situación económica privilegiada, así que para vivir la vida sin fastidio hizo acopio de muchos entretenimientos como la fotografía y saber revelarla, la esgrima, la caza, la fiesta brava, los viajes, el ciclismo, el motociclismo, el automovilismo y no se diga vestir al último grito de la moda.

José Guillermo Alvarado Orozco.

jueves, 20 de octubre de 2022

ARROYO SECO: Parte 3; PREHISTORIA; (900 d.C. a 1531 d.C.).

 

Arroyo Seco actualmente;

Hacia el año de 1400 los Mexicas  y Purépechas se apoderaron de la región minera de Sierra Gorda, pero al poco tiempo fueron rechazados por los belicosos Chichimecas que eran bravos guerreros y utilizaban  con admirable maestría el arco y la flecha; los Chichimecas de Sierra Gorda estaban divididos en Pames, Ximpeces y Jonaces.

Los Pames se localizaban en parte del municipio de Landa, Jalpan, Xichú y Arroyo Seco; se extendía esta nación al estado de San Luis Potosí a los municipios de Lagunillas, Santa Catarina, Rayón, Tamasopo, Cerritos, Cd. Fernández, Alaquines, San Ciro y Río Verde.

Cuando llegan los españoles a lo que es ahora el  municipio de Arroyo Seco, la región estaba habitada por Jijiotes y Pames; los Jijiotes ocupaban La Sanguijuela y La Escondida de Guadalupe, eran indios pacíficos, ningún cronista los recuerda, solamente Fray Juan Bautista Mollinedo los menciona en el acta de fundación de la Misión de Lagunillas, San Luis Potosí. Los Pames era una nación muy grande, ocupaban el Municipio de Arroyo Seco, Jalpan, parte de Pinal y Landa; parte de Xichú Guanajuato, además del estado de San Luis Potosí: San Ciro, Lagunillas, Santa Catarina, Cerritos, Río Verde, Cd. Fernández, Alaquines, Rayón, Cárdenas, Tamasopo y Cd. Del Maíz.

Los Españoles siempre vieron a los indígenas con desprecio, como si fueran bestias que sólo servían para el trabajo en las encomiendas, en las haciendas y en los obrajes; nunca los trataron como a seres humanos, los esclavizaban y los perseguían como a fieras salvajes, por eso, los Pames, a pesar de ser pacíficos  por naturaleza se rebelaban y a veces atacaban o se remontaban a serranías y a las barrancas en donde los soldados no podían entrar; por eso tardaron 256 años en conquistar y reducir totalmente a los indios de Sierra Gorda.

Antonio del Castillo del Castillo.

Soli Deo Gloria.

 

miércoles, 19 de octubre de 2022

ARROYO SECO: CAPÍTULO I: ORÍGENES Y PREHISTORIA; PERIODOS PRECLÁSICO (1300 a. C. al año cero); Parte 2

 

Piedra ceremonial encontrada cerca de Lagunillas.

En esta región se encontraban las minas de cinabrio que en esa época era de un alto valor ya que lo usaban para pinturas y ofrendas en sus ritos religiosos. Este mineral lo utilizaban también como tipo de moneda, con él efectuaban trueques con los pueblos cercanos vecinos.

Ya en estos grupos se percibe –primeramente- la influencia de la cultura Olmeca, se encuentran varias piezas de cerámica negra con decoración hecha por incisión, típico de la región Olmeca del sureste.

 La presencia de estos elementos prueba la relación entre los grupos de la Sierra Gorda y otras culturas mesoamericanas, probablemente por razones de comercio se destaca la influencia de cultura de la región de la costa del golfo, principalmente en la región veracruzana comprobada por los restos cerámicos que se han encontrado.

Se utilizaban terrazas para sus cultivos, poseían arena, drenajes y sistemas de riego, cultivaban el algodón y su alimentación estaba basada en el maíz; la ganadería la basaban en la domesticación del perro, pato y guajolote.

 Se iniciaba la construcción de basamentos piramidales; tenían un calendario de dieciocho meses con veinte días y cinco días complementarios, poseían conocimientos astronómicos y surge una cosmogonía propia.

Su religión exigía sacrificios humanos, utilizaban la decapitación ritual, practicaban el juego de pelota -no tanto por participar en deportes sino como un rito sagrado, prueba de ello es que en todos los centros ceremoniales que existen en el municipio y en todo el estado se encuentran canchas para lo que actualmente se llama “Juego de Pelota”.

 ARQUEOLOGÍA;

El sitio más poblado de edificios prehispánicos se localiza al norte a 4 kilómetros de la Cabecera Municipal de Arroyo Seco en el linde con el Estado de San Luis Potosí, entre Lagunillas (en el municipio de San Rafael) y San Ciro de Acosta.

 Se pueden contar en este lugar 164 montículos con una altura que varía entre 1 y 10 metros; en la misma zona pero dentro del estado de San Luis Potosí, son más numerosos los restos arqueológicos, se pueden apreciar edificios de unos 12 metros de altura, además podemos admirar la herencia arqueológica de nuestros antepasados en todo el territorio del municipio en grupos de 5 y hasta 30 edificios.

La cerámica y los idolillos encontrados tienen características Olmecas, Chupícuaras, Náhuatl, Otomí y Pame. Por los arroyos y cerros se ven muchas terrazas que indican la presencia de grupos cultivadores, además de haberse hallado varios petroglifos.

ANTONIO DEL CASTILLO DEL CASTILLO

Fotografía: Mary Colman.

 

martes, 18 de octubre de 2022

ARROYO SECO: CAPÍTULO I: ORÍGENES Y PREHISTORIA; Parte 1

Petroglifo encontrado cerca de Lagunillas.

 Donald P. Hilman y Dominique Michelet de la misión Francesa de Arqueología y Etnología nos hablan de una tribu sedentaria de cultivadores que se asentó en la zona de valles que va desde Santa Catarina hasta Concá, entre los años 1000 y 1180 d.C. sin que se sepa qué fue de ellos luego; desaparecieron sin dejar rastro. 

Se supone que estos grupos fueron muy numerosos a juzgar por la gran cantidad de restos prehispánicos (Coes o coesillos) distribuidos por toda la región.

Se encuentran en Concá, El Zapote, San Rafael municipio de Lagunillas, S.L.P., en donde se advierten posibles centros ceremoniales y lugares para practicar el juego de pelota.

Muchos historiadores y arqueólogos coinciden que en los años 1200 y 1300 una gran sequía obligó a los Chichimecas que habitaban las planicies de aridoamérica a emigrar hacia el sur invadiendo varios estados, entre ellos el actual Querétaro, llegando a Sierra Gorda. Al lugar que ocupa nuestro interés, Arroyo Seco, llegan los grupos Pames y Jijiotes.

ANTONIO DEL CASTILLO DEL CASTILLO

Fotografía: Mary Colman

lunes, 17 de octubre de 2022

El primer poblador español en el rio verde.

 

1596               El Capitán Pedro de Sifuentes se asentó en las cercanías de la laguna “La Vieja”, (Media Luna) se considera el primer poblador español de la comarca.

                        Querétaro peleó la posesión de Río Verde, y el cabildo estudió la manera de hacer que los vecinos de este lugar pagaran los diezmos a su jurisdicción se les pidió que no pidieran doctrina a el Obispo de Michoacán, y así despacharon un ministro con recursos de vicario y cura para cobrar los diezmos. Dos años más tarde quedó arreglada la situación cuando el Cap. Pedro de Sifuentes, que para esos años era teniente de Alcalde Mayor de San Luis, declaró que los frailes de la provincia de San Pedro y San Pablo de Michoacán habían sido los primeros en doctrinar a los indios.(1)

[1]Ma. Teresa Quezada Torres, Monografía Municipal. Pulso. Ib.

 1600               La estancia del Capitán Pedro de Sifuentes, contaba con más de tres mil cabras,[1] mil trescientas vacas, doscientas yeguas y algunas bestias mulares. Esta “estancia” fue el núcleo de la después hacienda de “El Jabalí” antes “Nuestra Señora del Rosario”.

                        Todavía en este año Querétaro peleó la Jurisdicción de Río Verde; pero la cuestión quedó zanjada definitivamente por el dicho del capitán Pedro de Sifuentes, quien por ese entonces fungía como teniente de Alcalde Mayor en el “pueblo” de San Luis, declarando que los frailes de la Provincia de San Pedro y San Pablo de Michoacán habían sido los primeros en doctrinar a los indios.[2]

                        Por fin para el comienzo de este siglo, después de más de cincuenta años en que quedó vedada para los pobladores y aventureros, que fue lo que duró la Guerra Chichimeca, y nadie volvió a meterse por ahí más que los destacamentos militares mandados por los capitanes de esta propia Frontera de Guerra, eran: Montañés, Caldera, Fuenmayor y Oñate. Cuando la peste y la guerra había diezmado a las tribus antes poderosas que, ya sin sus bravos se ocultaban medrosas entre los tupidos mezquitales y quebradas de la sierra, comenzaron a llegar los primeros colonos.(1)

[1]Octaviano Cabrera Ipiña y Matilde Cabrera Ypiña de Corsi. Historia de la Hacienda de San Diego. Ibídem. Pág. 18.

 Historia de Rioverde por orden cronológico José Alvarado.

Fotografía: Elena Rodríguez de la Tejera; Cronista municipal.

Soli Deo Gloria.

 

 

 



[1]Eugenio Verástegui. III Los Pobladores. Ibídem. Pág. 4.

[2]Eugenio Verástegui. III Los Pobladores. Ob. Cit.

jueves, 13 de octubre de 2022

LA HISTORIA DE UNA CASA DE NUESTRO CENTRO HISTÓRICO, por Jose Guillermo Alvarado Orozco

Edificio Azteca
 El miedo a quedarme solo en el céntrico caserón, me costeó una serie de sueños recurrentes: caminar en penumbras por el desolado patio.

 Enseguida despertaba ahogado en el vacío, con la sensación de aprisionamiento de los fantasmas del pasado. Una tarde, inesperada, por cierto, cuando las hojas del calendario realizaron el temido futuro, fue agridulce comenzar a vivir el onírico trance.

 En el mismo S. XVII de la fundación de la Misión de Santa Catarina Virgen y Mártir del Río Verde, llevada por feliz término por Mollinedo allá, junto al Ojo de Agua de Ciudad Fernández; sus sucesores juzgaron conveniente trasladar el primigenio asiento al Palmar, antigua denominación del paraje en el que se dispuso el trazo del primer cuadro de esta Ciudad.

 Contemplando la Real Ordenanza de Felipe II, se clavaron las estacas y tensaron los cordeles para dar forma a la Plaza Real, calles y manzanas circundantes.

 Los criterios usados para la adjudicación de los solares, pudieron haberse apegado o no a la citada normatividad; la interrogante se hizo eterna cuando en marzo de 1849 los revolucionarios de Sierra Gorda incendiaron los protocolos del ayuntamiento.

 En la calle que salía del norte de la plaza Real, justo del lado de la desembocadura del camino a Santa Elena – Hoy Cd. Fernández – para cerrarse en breve recorrido de dos cuadras con las parcelas que existían en la actual calle Guerrero, se conformó un solar excepcional por su generosa superficie de 879.40 metros cuadrados, localizados en lo que sería el área comercial más rentable en el corazón de la ciudad.

Es factible que al jefe de alguna de las tantas familias de indios pames, denominados conversos o de tabla por haberse avecindado en la misión, se le haya dado posesión de ese solar; y de inmediato, para crear derechos, levantó su choza al frente y labró su frondosa sementera.

 El terreno se conformó como un rectángulo irregular, con seis líneas quebradas en el largo sur, que se expanden tendenciosamente en tres vértices; esta irregularidad sustenta la tesis de que el primer poseedor pudo haber invadido los fondos de los solares adyacentes, muy olvidados por solo interesar a sus dueños los frentes en la desembocadura o último tramo del camino Real – calle del Comercio o Paulo Verástegui -.

 El largo norte es una recta de  55.60 metros por haberse, desde un principio, así trazado; lo comprueba el acoplamiento a esa línea el ala izquierda de la casa número 125 de Moctezuma, y los fondos de los lotes que dan a la calle 5 de Mayo.

 En el año de 1836, estando el solar en legítima posesión de Eufrasio Rodríguez, procedió a enajenarlo a la señora doña Francisca Reyes, con la previa anuencia de su esposo don José Pilar Alvarado.

 Doña Francisca, al igual que sus hermanas Felipa de Castro y Luisa Miqueleyes, provenían del antiguo Valle del Maíz – hoy Cd. Del Maíz -, y su avecinamiento en Rioverde, junto con algunos extranjeros y demás gente de poblados tanto aledaños como distantes, se debió a un fenómeno de migración propiciado por la extinción de la exclusividad del pueblo de Indios; una de las tantas consecuencias que trajo el triunfo de la Guerra de Independencia.

 Desde aquel año lejano, en el que ejercía el gobierno de San Luis Potosí Juan José Domínguez, y el de la República don José Justo Corro, Rioverde resultaba atractivo por la abundancia de sus aguas y la fertilidad de sus tierras; mas no por su localización geográfica que lo aislaba de los principales caminos nacionales.

 cual historia? el edificio azteca de hoy perteneció al tío Baldomero de la Tejera y fue el quien la vendió a D. Amando Alvarado.

 Por José Guillermo Alvarado Orozco

Lo dedica a su tía, la señora Emma Flores de Alvarado.

Soli Deo Gloria.

jueves, 1 de septiembre de 2022

El fantasma de la cocina - Las aventuras de Juanito por Juan Cancino Zapata.


En mayo de mil novecientos sesenta y dos, mi familia y yo teníamos una semana de habernos cambiado a un depar-tamento en una vecindad de la colonia San Luis, cerca del Hogar del Niño, en la ciudad de San Luis Potosí. Mi padre trabajaba en ese tiempo como cocinero de coches especiales en los Ferrocarriles Nacionales de México, generalmente él tenía que salir “a camino” fuera de la ciudad, lo que, por supuesto, hacía que mi madre se quedará algunos días sola a cargo de mi hermana de tres años y conmigo, de cuatro.

 Cierto día, después de un caluroso atardecer, mi her-mana y yo jugábamos en el piso fresco del cuarto junto a la cama con algunos juguetes tradicionales, aparte de la cama solo había una mesa, un buró, dos sillas y un ropero, mi madre, que planchaba la ropa sobre la cama, me pidió que fuera a traer la olla de la leche a la cocina para que no se la tomara el gato, asimismo me pidió que cerrara bien la puer-ta al salir de la cocina.

 Me levanté rápido para ir y no tardarme nada para se-guir jugando con mi hermana, al salir del cuarto al patio vi un enorme gato negro que merodeaba el lugar, regresé y le dije a mi mamá que allí andaba el gato, mi madre contestó: Por eso, ¡Córrele, porque se la va a tomar!, nuevamente salícorriendo y el gato al verme correr hacia él se asustó y brin-có a una barda cercana frente a la cocina para huir de mí, la cocina estaba a un lado del cuarto donde vivíamos, pero para ingresar a la misma había que salir necesariamente al patio, ya estaba casi oscuro porque eran más de las siete y en esos meses oscurecía un poco temprano.

 Al dirigirme a la puerta de la cocina encontré que es-taba abierta, en ese lugar no había electricidad, era de esas cocinas antiguas con bracero y fregadero al fondo, en cuyo lugar teníamos nosotros una estufa de petróleo, además ha-bía una chimenea, no bien diseñada, que llegaba al techo para que saliera el humo. Todas las paredes estaban negras de hollín del humo acumulado por años, había también un viejo trastero en la pared del lado derecho y al lado izquier-do se encontraba una pequeña y vieja mesa de madera con cuatro sillas, la olla de la leche está en el fregadero, a un lado de la estufa -fue la indicación que me dio mi madre-.

 Al ver hacia el interior desde la puerta para localizar el recipiente de la leche, vi una densa nube blanca en el cen-tro de la cocina, una silueta como si fuera humo de cigarro fosforescente, del tamaño de una persona adulta. Permane-cí unos instantes observando ese fenómeno que para mí era nuevo, sentí temor por lo desconocido y regresé corriendo al cuarto con mi madre gritándole emocionado y con algo de miedo: ¡Mamá, mamá algo está en la cocina!, ella me contestó con cara de enojada: ¡No seas miedoso, ve por la leche o te voy a pegar!, vi en ese momento que mi hermana todavía jugaba en el piso y que al escucharme se me queda-ba viendo con ojos de curiosidad, le dije a mi mamá: ¿Puede ir Blanca conmigo? ¿Hermana vamos por la leche? -le pre-gunté- tomándola de la mano, ella inmediatamente dijo que sí y se levantó para acompañarme, salimos caminando de la mano y al llegar a la puerta de la cocina nos detuvimos, al mirar adentro aún estaba allí el fenómeno blanco en el cen-tro de la cocina, inteligentemente le dije a mi hermana: Cie-rra los ojos para que no te de miedo, camina hasta donde está el fregadero, yo te voy diciendo desde atrás por donde camines, me voy a ir atrás de ti, tú solo estira los brazos hacia adelante y yo te digo cuando tienes que abrir los ojos, -ella obedeció sin decir nada-, la sostuve tomándola de los hombros, como tomando distancia y fuimos caminando ha-cia el interior de la cocina, yo también llevaba los ojos cerra-dos por el miedo que sentía en ese momento, caminaba con la cabeza agachada, con la cara hacia abajo como viendo el piso, cuando calculé que estábamos en el centro de la cocina y al no sentir que topáramos con algo abrí los ojos y levanté la cabeza en medio de eso que parecía una silueta de humo,

 

vi  una fosforescencia que nos rodeaba a mi hermana y a mí, parecía el reflejo de la luz en la neblina que nos iluminaba a ambos, pero que por su brillo interior impedía ver las cosas de la cocina, cerré los ojos nuevamente y seguí empujando a mi hermana hacia adelante para llegar al bracero.

 Al calcular que ya habíamos traspasado esa niebla y que estábamos frente al bracero donde debía estar la leche, abrí los ojos y le dije a mi hermana: ¡Ya abre los ojos!, segui-mos avanzando la poca distancia que restaba para alcanzar nuestro objetivo, vimos la olla de la leche frente a nosotros y en ese momento le dije a mi hermana: ¡Yo me llevo la leche! -tomé la olla y al voltear hacia la entrada- ¡Sorpresa!, la silueta había desaparecido, solo se veía la puerta abierta de la cocina. Salimos apresuradamente hacia el cuarto pero mi hermana deteniéndome replicó: ¡Dijo mi mamá que ce-rráramos bien la puerta!, puse la leche en el piso y cada uno tomó una hoja de la puerta para cerrarla, vimos nuevamen-te hacia el interior y el fenómeno realmente ya no se veía, cerramos la puerta, le pusimos la aldaba y nos retiramos al cuarto, al llegar con mi madre le comentamos lo que ha-bíamos visto, mi mamá dijo despreocupada: ¡Ya olvídense de eso y vamos a cenar!, nos sirvió a cada quien un vaso de leche y una pieza de pan, al terminar de cenar nos mandó a dormir. 

Al cuarto día de este acontecimiento mi padre regresó “del camino” (había salido de viaje a Monterrey) mi madre platicó con él a solas de lo que nos sucedió en la cocina, esto después de que ella –obviamente- ya había platicado del asunto con los inquilinos de los otros dos departamentos de esa vecindad.

 

Al día siguiente de la llegada de mi padre nos cam-biamos de esa vecindad, mi hermana y yo no supimos por qué nos habíamos mudado tan rápido a otra casa en el cen-tro de San Luis, fue hasta años después cuando mi hermana y yo estábamos en quinto y sexto año de primaria respecti-vamente que mi madre nos platicó del porqué de esa mu-danza.

 Le contaron los vecinos en esa ocasión, que ese depar-tamento era el más viejo del lugar y que casi no lo rentaban porque allí espantaban, que se aparecía el fantasma de la novia. Le contaron que la silueta que se veía en la cocina era la de una joven a la cual su madre y unas amistades arregla-ban para su boda, como a las 10 de la mañana, precisamente ahí, en la cocina de esa casa, iba celebrar su boda ese do-mingo a las 12 del día en la iglesia del Montecillo, de pronto llegó su padre extremadamente molesto y le dijo a su hija: ¡Ya no te arregles, ya no te vas a casar!, al preguntarle ella porqué su padre le respondió a su única hija: ¡Francisco -su novio- en este momento se está casado con otra mujer en Guadalajara!, la novia en ese instante ante la terrible noti-cia, sufrió un paro cardiaco, los presentes pensaron que tan solo era un desmayo… pero ya nunca despertó; murió en brazos de su madre en ese lugar, la casa fue vendida a las pocas semanas por el padre de la novia y se marcharon de San Luis.

 Los vecinos le comentaron a mi madre que después del novenario se empezó a aparecer la silueta de una mujer vestida de novia, que se paseaba en toda la casa a diferentes horas, los que vivieron en esa casa mucho antes que noso-tros la veían de día o de noche, particularmente en la coci-na. Con el paso de los años los nuevos dueños tiraron los cuartos de la entrada de la casa e hicieron dos departamen-tos y solo dejaron el último cuarto y la cocina, lugar a donde llegamos a vivir nosotros, obviamente era la cocina donde había muerto la novia. Nadie vivió en ese cuarto ni usó la cocina durante años hasta que mis padres, sin que nadie les advirtiera de lo que allí sucedía, por su bajo presupuesto y sin conocer sus antecedentes lo rentaron.

 Mi padre había pensado que se lo habían rentado muy barato porque estaba algo deteriorado y sin manteni-miento, después de firmar el contrato de renta del depar-tamento mis padres lo limpiaron y arreglaron para irnos a vivir a ese lugar, que en ese entonces era la orilla de San Luis, no duramos viviendo allí ni diez días, mis padres por temor, después de lo acontecido a nosotros en la cocina y al conocer la historia del fantasma de la novia, decidieron abandonar lo más rápido posible el lugar para no volver nunca jamás.

 Fue hasta cuando mi madre nos contó lo de esa no-via, que mi hermana y yo le dimos significado al fenómeno fosforescente de la cocina: ¡Eso era un fantasma!, reconoci-mos por primera vez, que lo que vimos en esa ocasión era la forma de una persona sentada en una silla, en medio de la cocina, con un blanco vestido de novia.

 A dicho fantasma mi hermana y yo lo atravesamos hasta su interior sin saber lo que era -por nuestra corta edad y por no tener ninguna idea preconcebida de la existencia de fantasmas y menos del que vimos en esa ocasión- tal vez si hubiéramos sabido algo sobre fantasmas no lo hubiéra-mos cruzado. Lo inexplicable de su origen o la causa física de lo que fue ese extraordinario fenómeno hasta hoy me tiene fascinado e intrigado.

Soli Deo Gloria.


 

lunes, 22 de agosto de 2022

La primera mujer emprendedora de Lagunillas S.L.P.

 

Consuelo Olvera Mendoza era hija de Francisco Olvera y Audelia Mendoza tenía 6 hermanos Miguel, Lupe, Luisa, Rosendo, Graciela y Francisco Olvera Mendoza.

Nieta de Martin y Josefa Olvera, que llegaron a lagunillas por 1800.

Se casó a los 15 años y a los 17 fue mamá y le dijeron mi hermano me estaba una operación de urgencia mi abuelo Atilano Ramos le dio el dinero.

Al llegar a San Luis le dijeron que no era necesaria la operación y entonces mi mamá ahí mismo tomo la decisión de irse al centro con los árabes y comprar docenas de pantalones y camisas cortes de tela etc.

Regreso a lagunillas y busco un Sr. que la ayudara a cargar y descargar dos mulas y la acompañara a los ranchos a vender.

 nos platicó que una vez casi se los llevó una corriente de agua, vendió todo, pues tenía mucha intuición para comprar y vender.

Regreso a San Luis a surtirse y los árabes le abrieron crédito le dijeron… mira tú puedes llevar lo que quieras y después nos pagas confiamos en ti.

Así anduvo algún tiempo hasta que le dieron la concesión de un puesto en la plaza lo tenía muy surtido, había otras tiendas ella era la que más vendía.

Estuvo en la plaza muchos años, fiaba la ropa y  la gente le pagaba cuando llegaba la cosecha.

Mucha gente los domingos la llenaba de regalos, la querían mucho, ella viajaba sola a San Luis Potosí, iba y venía y siempre traía novedades.

Los otros comerciantes veían que las vendía y entonces ya ellos también compraban lo mismo.

Era muy independiente cuando reunía dinero compraba un terreno y después lo vendía, también compraba casas, ella compro la casa de la Maestra Abundia, luego la vendió compro la casa de don Efraín Sánchez.

Transmisión oral: Charo Ramos Olvera

Soli Deo Gloria

miércoles, 10 de agosto de 2022

Breve historia de la Escuela Normal Rural de Rioverde (El Refugio). Fundada en marzo 1927.

 Por Pedro Luis Naif Chessani.

Según su primer Director José de la Vega, señala en 1927, respecto al lugar en que está la escuela lo siguiente:

“Rioverde es seguramente, la mejor población agrícola del estado de San Luis Potosí; su nombre se revela mejor cuando uno viene por primera vez a este lugar y asomando la cabeza por la ventanilla del tren, se ve en el fondo el majestuoso río con sus vegas esmeralda, erizadas de caña y un poquito más lejos, besando el panorama de casas, los huertos de plátano y naranja.”

 “Bonitos edificios en realidad no los tiene Rioverde: es una ciudad vieja de estilo, de jardines algo descuidados, de calles sin pavimentar y de mucho lodo en tiempo de aguas.”

 “Sus habitantes unos seis mil, son generalmente agricultores y comerciantes; cultivan caña, naranja, camote, cacahuate, maíz, etc. y se dedican al comercio de exportación de esos mismos productos o algunos otros, gallinas y madera por ejemplo”.

 “Separada de Rioverde por una sola calle, la de la Cortadura, está Ciudad Fernández, población también grande y meramente agrícola.

 Una larga avenida, si así podemos llamarla; va de la plaza principal de una a la plaza principal de otra y corriendo por ella, a muy diferentes velocidades, se ven los vehículos particularísimos de esta región: las carretas de bueyes y los solkies, aparte de un camión solitario y unos cuántos automóviles, dignos de mejor pavimento.”

 “Es esta para los extraños, una región muy dura y aun para sus nativos; lluvias fuertes 900 mm (1927), clima muy cálido (ha habido días que han pasado y hay mucho mosquito y paludismo en grado alarmante; basta decir que de los 45 maestros que estuvieron en los cursos de perfeccionamiento, poquísimos se vieron libres de ese mal, ya fuera de regreso a sus lugares de su trabajo y lo mismo debe decirse de los maestros y alumnos de la Escuela”.

 “El elemento campesino alrededor de Rioverde es meramente agrarista; el principio revolucionario de “tierras y aguas” ha tenido aquí una de sus mejores realizaciones y ha sido en esas comunidades agraristas donde la escuela ha tenido un vastísimo campo de acción para el desarrollo de su labor social.”

 

                                           El local de la Escuela Normal Rural.

Fue una suerte para la escuela que le señalaran este local: su capacidad, sus anexos, su situación en medio del campo, sus tierras, todo, en fin, favorabilísimo para nuestros deseos de trabajar a base de “escuelas nuevas” Quiere uno sentirse aquí en las escuelas de Decroly, de Vasconcelos, de Tagore, etc.

 El edificio fue construido en los últimos años del General Díaz y entiendo que con sus anexos costó cerca de 200,000 pesos. Sirvió al principio y se construyó exprofeso, para Estación Agrícola experimental, que funcionó hasta 1921.

 

Fue luego Escuela Granja de 1922 a 1923, en que se clausuró; conseguida su reapertura, funcionó parte de 1924, quedando luego abandonada por espacio de dos años, hasta que obtuvo el acuerdo relativo a que se destinara a Normal Rural.

 Siendo Escuela Granja estuvo muy bien dotada: suficiente y acondicionado mobiliario, luz eléctrica, teléfono, buena instalación de bombas para riego, bastante maquinaria moderna para demostraciones y trabajos agrícolas, una vasta biblioteca, etc.

 El pensamiento, sin duda, de no volver a utilizar el edificio, dio origen a la orden de venderlo todo, de regalarlo todo más bien, pues no de otro modo puede llamarse una venta hecha con el 75 u 80 por ciento de pérdida: camas a cincuenta centavos o regaladas, un aeromotor en doscientos pesos, etc.

 

Volviendo al edificio, la fotografía dará idea de lo elegante que es y de lo amplio: aproximadamente 20 salones, amplios como el edificio en general, muy bien ventilados y de muy buena iluminación.

 Algo de deterioro por los dos años que estuvo abandonada, vidrios que faltaban y que fueron robados en esa época, las paredes algo deslucidas: en suma, una pequeña cantidad y la escuela volvería a tomar su aspecto flamante.

 La escuela está a 1,000 metros, un poquito más sobre el nivel del mar, en un suelo muy arenoso, que impide en tiempo de lluvias la formación de lodazales.

 La Escuela tenía, en tiempos de la Escuela Granja, 150 hectáreas de terreno cultivable, de las que no se dejaron a ésta Normal más que 38, extensión que fue reducida en estos días a 10, por ventas que de los terrenos está haciendo el Gobierno del Estado.

 La escuela está a 8 kilómetros de Rioverde, en realidad, pero con motivo de las lluvias y en todo el periodo de mayo a octubre, hemos necesitado ir a esa población dando un gran rodeo de 12 kilómetros aproximadamente.

 En febrero decía el director de la Vega: Cuando vine a instalarme aquí y a dar los pasos necesarios para el establecimiento de la Normal Rural, daba tristeza ver el enorme caserón, ”EL PALACIO”, como le llaman los antiguos peones de la Agrícola Experimental ,en ruinas, como esas viejas haciendas abandonadas por sus dueños en días de la revolución.

 Tres presos prestados por la Presidencia Municipal de Rioverde, sacaron basura y desempolvaron a la ligera las paredes de los salones y el aseo de vidrios y limpieza escrupulosa la hicieron alumnos y maestros.

 Los alrededores donde estaban parcelas de hortalizas, jardín, campos de juego, estaban cubiertos de maleza hasta a los lados del propio edificio. Pero dice de la Vega: fue que no había mobiliario y menaje de cocina y tuvo que buscar apoyos.

 Reclutamiento de alumnos

Hacía mucho tiempo que no había escuela primaria en ese lugar por lo que muy pocos alumnos podían reclutar y el Director José de la Vega y los maestros, se dieron a la tarea de ir a las escuelas superiores de Rioverde y Ciudad Fernández y convencer a padres y sus hijos.

Y señala como buenos amigos de la Escuela Normal Rural a la Srita. Profesora Rosa Mata y señor profesor Antonio Soto.

Hubo necesidad de que De la Vega se dirigiera a los señores inspectores Instructores e hizo reiteradas súplicas a los Presidentes municipales de casi todo el Estado explicando los fines de la escuela y las buenas condiciones en que podían venir los jóvenes de esos lugares que sintieran alguna vocación del magisterio.

 Lograron se enviarán jóvenes representativos de los municipios de tancahuitz, Tamazunchale, Santa María del Río, Valles, Cerritos, Cárdenas, San Ciro, Ciudad Fernández y Rioverde.

 Se aceptaban varones y señoritas que cumplían los requisitos especialmente la vocación por la carrera de maestro y el de pobreza. En el primer semestre hubo una inscripción de 15 señoritas y 26 varones y solo presentaron examen 36 por selección alumnos.

Apertura de clases

Fue el 1 de marzo 1927 a las 6 am cuando se iniciaron las clases, estando presentes los tres maestros que tenía entonces la escuela: Profesor Alfredo Aldana, Señor Francisco Chessani y Don José de la Vega. La primera clase fue la de Agricultura impartida por Don Francisco Chessani.

 En la noche inauguraron la Escuela Nocturna para adultos con muy buena asistencia. El Director de la Vega afirma que los alumnos tienen la virtud de ser marcadamente muy pobres; carecían de camas y todos durmiendo en el suelo.

 Prestó gran apoyo la Dirección de Educación Federal con pizarrones, lápices, libretas, gises libros, etc. Igualmente, la Dirección de Misiones culturales dio un excelente apoyo.

 Organización de la Escuela

La Normal Rural de Rioverde trabaja a base de hogar y de libertad, lo que ha servido para construir una gran familia, en que al lado de la confianza figura el respeto mutuo.

 Los alumnos toman parte en las faenas domésticas como traer agua, barrer, servir la mesa, etc., haciéndolo con dignidad.

Se estableció una reglamentación no rígida para que el trabajo sea equitativo y ellos mismos nombran a sus jefes.

 La hora del aseo es a las seis horas de preferencia. El número de maestros subió a cinco, y dice De la Vega: todos vivimos dentro de ella o en sus anexos con nuestras familias que forman parte también de la escuela.

 En lo que toca a la parte meramente escolar, cada Maestro de materias generales ha tomado a su cargo las asignaturas en que está mejor preparado; El Señor Lozano tiene a su cargo aritmética, geometría, estudio de animales, caligrafía y dibujo; La Señorita Isabel Padilla tiene lenguaje, ciencias sociales, higiene y economía doméstica.

 El Profesor de la Vega daba principios de educación y conocimiento del niño, técnica de la lectura y la escritura y estudio de la vida rural, aparte de la dirección de la práctica de los alumnos en la rural anexa.

 En las materias especiales eran: El Sr. Francisco Chessani tiene prácticas agrícolas, industrias rurales y crianza de animales; el Sr. De la Huerta, cultura física y trabajos manuales, canto y se daba pequeñas industrias.

 Las clases empezaban 1 de marzo y terminaban el 15 de diciembre, empezando las clases desde las 6 a.m. hasta las 20.30 pm. Había además Nocturna anexa.

 La enseñanza agrícola era muy importante, ya que había 38 hectáreas de tierras de cultivo, la mayor parte dadas en medianía para cosecharlas y sólo 3 hectáreas que se dedicaron a siembra de maíz, siembra hortalizas y el campo de fut bol.

 Fue nombrado profesor de agricultura el Señor Francisco Chessani, antiguo empleado de la Estación Agrícola y de la Escuela Granja, y que nos ha sido muy útil debido al conocimiento que tiene del lugar y de sus cultivos.

 Los grupos de maestros y alumnos iban a los ejidos y comunidades a llevar conocimientos, llevar libros y actividades artísticas.

En esta escuela se graduaron como Maestros Rurales la Srita. Anita y Martita Chessani, Juan Chessani Martínez y otros personas como la Maestra Mena de Zavala y se comentaba que ahí estudió Erick del Castillo.

 Fuente del trabajo: Libros de Misiones Culturales. Escuela Normal Rural de Rioverde, S. L. P.

Fecha de fundación marzo de 1927. Director José de la Vega.

 Fotografia: Archivo Historico de Ciudad Fernandez

Soli Deo Gloria

martes, 9 de agosto de 2022

Dotación de tierras a los naturales del valle del río Verde, que podría llamarse la fundación civil.

 

Ocurrió el 2 de enero de 1606, cuando el capitán Gabriel Ortiz de Fuenmayor, otorgó tres leguas a cada viento a los aborígenes del río Verde. Para ello el capitán colocó un abujón frente a la ermita, de donde partieron los medidores, que desde luego sería el centro de la ciudad. Se deduce que esta ermita estuvo cerca del único manantial de agua dulce, donde ahora es el mercado de Ciudad Fernández, S. L. P.

Siguiendo un orden cronológico fue hasta el 1º., de julio de 1617, cuando se fundó la misión de Santa Catarina, también cerca del Ojito de Agua y ya hubo frailes de planta.

Ahora bien, como los naturales construyeron las acequias de San Antonio, San Juan, La Morita, La Purísima donde tenían sus sementeras empezaron a mudarse del paraje Santa Elena al Palmar grande, así mismo se mudó la custodia y la misión franciscana.

Pasaron los años, los estancieros o hacendados españoles codiciaban las buenas tierras que tenían los indios, y en octubre de 1687 Juan Nieto Téllez y 52 estancieros españoles le solicitaron al virrey el establecimiento de una villa de españoles, quitándole a los naturales la mitad de sus tierras.

Alegaron diferentes razones, que los indios no eran diestros en el manejo del arco y la flecha, que no se podrían defender de una invasión de indios bravos.

En cambio, ellos, estando reunidos en un poblado acudirían prestos a combatirlos con sus armas y sus caballos, lo que no podían hacer, dado que sus ranchos, haciendas o estancias se localizaban muy distantes una de otra, y en caso de que así lo aprobara, la Real Hacienda se ahorraría los 500 pesos que pagaba al Capitán Protector, y ellos, los españoles construirían sus casas de su peculio en el nuevo poblado.

El real permiso para fundar la villa de españoles fue aprobado el 9 de enero de 1694, en el sitio donde actualmente se encuentra Ciudad Fernández, S. L. P., como ya se dijo, despojando a los indios con la mitad de sus tierras, por la parte del poniente.

Es decir, el nuevo centro de población fue establecido con la mitad de las tres leguas a la redonda correspondiente al fundo legal del pueblo de indios del Rioverde, y los españoles le cambiaron el nombre al paraje de Santa Elena por el de Villa del Dulce Nombre de Jesús.

Con los años, algunos gachupines alegaron méritos y pidieron mercedes de tierras y aguas con la intención de disfrutar de ellas; en cambio otros, las solicitaron para especular, aunque éstos, fueron los menos.

También utilizaban a su capricho el agua de la laguna La Vieja; al principio, no hubo dificultades, pero cuando llegaron a desviar la corriente del canal básico se presentaron los primeros enfrentamientos entre españoles y naturales por la distribución por el uso de agua para el riego.

Los estancieros españoles bloqueaban los canales, y los naturales los abrían. Esta perturbación representó una afrenta para los aborígenes, pues, siempre habían sido los únicos dueños del agua.

Entonces los españoles gestionaron un real permiso para el uso del agua de la Laguna la Vieja (ahora Media Luna) y otras lagunetas.

En un inicio, la línea divisoria de ambos pueblos cruzaba en medio del Ojo de Agua, para que tanto los españoles como los indios tuvieran derecho al agua potable del ojito. Este trazo, casi debía pasar por la mitad de la manzana donde hoy se encuentra el palacio Municipal de Ciudad Fernández.

Ante ésto, Blas de Saldierna, el español, representante de los vecinos de la entonces Villa, se quejó ante el Duque de Alburquerque, Francisco Fernández de la Cueva,

–¿Cómo es posible ésto? Porque nosotros, siendo como somos, “hombres blancos y de “razón”, de ninguna manera podemos consentir ningún atropello, y menos de parte de esos indios de la nación chichimeca, de la vecina misión de Santa Catarina de Alejandría.

Las denuncias se cruzaban de una parte hacia otra y corrían por cuerda separada. Las disposiciones fueron en el mismo sentido, dadas en diferentes fechas, donde amparaban a los naturales que ordenaba que nadie más viviera en sus tierras; sin embargo, los españoles en lo legal, expresaban una cosa, pero en los hechos hacían lo contrario.

Fue un constante conflicto sin solución, que por décadas tuvo fastidiadas a las autoridades virreinales.

Al gobernador de indios le resultó imposible echarlos del nuevo terreno invadido; otro triunfo más para los españoles, porque en 1732, el virrey les otorgó un nuevo repartimiento.

Autorizó que se recorriera la línea divisoria 600 varas hacia el oriente hasta la actual calle, llamada Frontera, nombrada así por La Villa del Dulce Nombre de Jesús; y por el pueblo de Santa Catarina, calle de La Cortadura.

En ese nuevo espacio, los españoles construyeron las casas reales, (hoy la Presidencia Municipal) también, la actual plaza de Armas, y en la manzana oriente, el templo llamado el Dulce Nombre de Jesús, con su cementerio que ahora es atrio y jardín.

Tan poderoso era el encanto que guardaba el clima, parecido a una continua primavera, y además el azuloso Ojito de Agua, arbolado, fresco y único manantial de agua bebible, sus tierras planas, como un privilegio surcadas por un río, así como por el canal básico proveniente de la Laguna la Vieja.

Juan de Soto, el gobernador de indios, con su clarividencia innata habría soñado volar una paloma blanca sobre estos parajes. Que alguna vez, en todo ese espacio debía quedar conurbado en una sola unidad conurbada de buena vecindad, donde quedaran olvidados los viejos agravios con el amanecer de un nuevo día.

La invasión no paró ahí, porque tiempo después, tanto españoles como criollos, mulatos y todo tipo de castas, se mudaron sin restricción alguna al Palmar Grande de Santa Catarina, donde se desarrolló el principal centro comercial de la zona: la agricultura, la artesanía, y donde se asentaron las autoridades distritales, hasta convertirse en aquella época, en la puerta regia de la comarca. Resultó paradójico que La Villa de españoles quedara opacada, en comparación al crecimiento que alcanzó la aludida por algunos poetas, “La Perla del Oriente”, no obstante, la población de Santa Elena siempre trató de conservar su hidalguía y prosperidad.

En estos tiempos, con los medios modernos, los planos antiguos de las haciendas, la mojonera de la Cruz Verde, se pudiera establecer el punto exacto donde se levantó la primera ermita y fue el centro de la dotación de tierras del río Verde.

José J. Alvarado.

 Fotografia: Elena Rodriguez de la Tejera

Soli Deo Gloria


domingo, 7 de agosto de 2022

Extracto de la petición de Juan Nieto Telles en 1687 (70 años después de la fundación de Rioverde), o de como los españoles de la Villa se quedaron con la mitad de la tierra de los indígenas de Santa Catarina.

 


Ante mí, el Virrey Melchor Portocarrero, se presentó la siguiente petición de Juan Nieto Téllez, vecino de la frontera de Santa Catarina Virgen y Mártir del Rioverde.

 

Desde que se fundó dicha frontera en 1617, [1] se le asignaron tres leguas de tierra a los naturales donde ahora está la Custodia; [2]  es el caso que con el tiempo, su población se fue deteriorando; pues al presente tiene 60 familias de indios casados, aunque de ellos solo seis son originales chichimecos, naturales de ahí, y los demás son Otomíes de Querétaro, Celaya, Xichú, San Juan del Rio, y de otras partes, [3]  que se avecindaron en este paraje por las conveniencias de estas tierras.[4] Como no son cursados en las armas que acá se usan y acostumbran, como son arco y flecha, no están aptos para la defensa de los enemigos cercanos a dicha frontera.

 

 De tal manera, que se deja de conseguir estos fines por las hostilidades de los enemigos cercanos, porque éstos (los naturales habitantes del Ojito de Agua y del Palmar) no se pueden defender (por ellos mismos) en contra de los indios chichimecos, que son muchos en el circuito de esta frontera.

 

Al no poderse defender por sí solos porque son pocos los habitantes que hay allí.[5] Por tal razón, reconocemos (los españoles propietarios que vivimos de las estancias cercanas), que nosotros estamos prestos para acudir con nuestras armas y caballos a cualquier invasión u hostilidad que hubiere para la defensa de los habitantes de dicha frontera, pero no podemos hacerlo con la prontitud que se requiere, por tener nuestras viviendas muy separadas, en parajes distantes de seis a ocho leguas, unas de otras; por tal razón, no podemos juntarnos ni acudir con la prontitud que es conveniente para rechazar al enemigo.

 

Y para que esto se facilite, sería necesario que permaneciéramos unidos en un poblado (de españoles) dispuestos con nuestras armas y caballos prestos para cualquier arrebato, y todo, a nuestras expensas, sin gasto alguno para la Real Hacienda. De hacerse la fundación que le proponemos de nuestra villa en la  frontera de Santa Catarina, si usted se sirviera concedernos la licencia para ello, sin que se perjudique a los indios pobladores de sus tierras, las cuales se necesitan (para establecer nuestra Villa), antes dándoles (a ellos) la mitad de las que les fueron asignadas en la fundación (de su pueblo).[6]

 

De tal suerte que los indios las tengan en una parte, y a un lado, las asignadas a nosotros como pobladores (de la nueva villa que se forme). Con lo que vienen a quedar los indios sin perjuicio, [7] y separados de los españoles, resultando de esta nueva fundación las utilidades siguientes:

 

Primera. - Que por la bonanza de esas tierras y la abundancia de las aguas para regar con las acequias que los indios ya tienen formadas,[8] lograremos muchas y muy útiles cosechas de maíz y trigo, y las tierras estarán protegidas.

 

Segunda. - Con lo anterior ahorra a su Majestad $500.00, por cada año que paga de sueldo al Capitán Protector de los indios, pues lo que este ejerce, nosotros lo desempeñaremos con la fundación (del poblado de españoles).

 

 Con los repartimientos de tierras y solares; además, para la elección de alcaldes, regidores y demás oficiales. Esto sería a nuestro cargo (de los españoles dueños de las estancias cercanas a la custodia), tendríamos la obligación de edificar casas para nuestras habitaciones, con calles bien trazadas, así como labranza de las tierras; además, introduciremos ganado mayor, menor y caballada. Como tenemos armas y caballos dispuestos para la defensa, no solo de dicha frontera,[9] sino de las demás circunvecinas a dicha Custodia; por lo cual, aseguramos la protección en contra de las invasiones de los enemigos.

 

 Ya que no se ha conseguido ser de utilidad la fundación de dicha frontera; bien podrá usted informarse, con el capitán don Juan Bautista, alcalde Mayor de la ciudad de San Luis a cuya jurisdicción pertenece dicha frontera. Sobre la gran utilidad que resulta el ofrecimiento que le hacemos y que no hay perjuicio en contra de los indios poblados en ella. [10]

 

A usted le suplico se sirva aceptar el ofrecimiento que le hacemos, y concedernos la licencia, para la nueva fundación (de una Villa), con las cualidades expresadas; para lo cual, le pedimos libre usted el despacho que convenga, Con la seguridad de que usted recibirá de mis representados la merced que esperan de su grandeza.

 

Firman: licenciado José de Bustos – Juan Nieto Téllez.

 

Fuente: Solicitud del permiso que suscribió Juan Nieto Téllez para fundar una villa dentro de los terrenos de los naturales de la jurisdicción de Santa Catarina del rio verde. Escrito que fue recibido en México el 1º de octubre de 1687.

 

Compilación y traducción del español antiguo: José J. Alvarado

 Antecedente

Documento fechado el 1º de julio de 1689, que prueba de manera irrefutable, que el pueblo de Rioverde tuvo su primer asiento en el lugar llamado Santa Elena.

 

Existe en el archivo parroquial de la ciudad de Rioverde, un libro forrado con badana amarilla, en el que consta lo siguiente:

Libro de la Hermandad y del hospital de la gloriosa Santa Elena, fechado el 1º de julio de 1689. Por estar el libro viejo, casi acabado, y sus cuentas sin confusiones, para que se vea con claridad y se den y reciban cuentas como pagos a los mayordomos, para que con éste se mire, cuide y fomente dicho hospital. Pongo este libro que consta de cincuenta fojas numeradas, sin ésta.

El reverendo padre custodio fray Martín Herrán, Ministro interino de esta parroquia de Rioverde, y para que conste lo firmé en dicho día, mes y año. - Fray Martín Herrán. - Custodio.

 Fotografía: José Amador Orozco. 

Soli Deo Gloria



[1] Cuando se dotó de tres leguas a cada viento a los naturales del río Verde, no fue en 1617, sino el 2 de enero de 1606 por el capitán Gabriel Ortiz de Fuenmayor, que sería la fundación civil de Rioverde.

[2] ¿Se refiere al poblado anexo al Ojito de Agua, el paraje llamado Santa Elena, que fue deteriorándose?

[3] ¿Se refiere solo a los naturales que vivían en el paraje Santa Elena, y no a los asentados en el Palmar?

[4] Se refiere al asentamiento del paraje Santa Elena, anexo al Ojito de Agua

[5] En el poblado del Ojito de Agua paraje llamado Santa Elena, ¿o los que están en el Palmar Grande?

[6] Aquí se refiere a las tres leguas a cada viento asignadas a los naturales por el capitán Gabriel Ortiz de Fuenmayor el 2 de enero de 1606. Si las tres leguas a cada viento eran de los naturales ¿cómo se las iban a quitar y luego a devolver sólo la mitad de ellas?

[7] ¿Cómo iban a quedar los indios sin perjuicio? El único perjuicio en contra de los naturales era que los españoles les quitarían la mitad de sus tres leguas de tierra a cada viento, que les otorgó el capitán Ortiz de Fuenmayor el 2 de enero de 1606. O qué, ¿a los naturales que menciona habitantes del paraje Santa Elena, los echarían al Palmar donde está actualmente el templo de Santa Catarina?

[8] ¿Las acequias que ya estaban formadas eran:  San Juan, San Antonio, La Morita, Brazo Principal? Quizás los españoles querían extenderse hasta el Palmar para regar con sus acequias, porque en la villa de Santa Elena el terreno es más alto y tendrían que abrir nuevas acequias.

[9] ¿Se refiere a la misión y custodia del Rioverde ubicada en el Palmar Grande, o también a las misiones que fundó fray Juan Bautista de Mollinedo? Que, por cierto, no están tan cercanas.

[10] Aquí están engañando al Virrey, porque sí había perjuicio para los naturales, pues les iban a quitar la mitad de sus tierras, y el único manantial de agua dulce, anexo al paraje Santa Elena.